lunes, 30 de abril de 2012

Piercings y tatuajes

En el último debate en la clase de Lengua Castellana y Literatura el tema a tratar era sobre "Los piercing y tatuajes en menores de edad".Nosotros, los alumnos, teníamos que decantarnos por una o por otra opinión, o bien a favor, o bien en contra.

Pero finalmente nos dividimos en tres grupos; los que estábamos a favor, los que estaban en contra, y en último  lugar los que se posicionaban neutrales debido a que no estaban muy seguros de su opinión. Por otro lado estaba Virginia, la mediadora del debate.

En mi opinión y prácticamente en opinión del grupo los piercings y tatuajes son un modo de expresión corporal. También para muchos es un estilo, como sería llevar un estilo de ropa...etc, entonces, ¿por qué privar a los menores de edad de estos actos totalmente voluntarios, libres e imperjudiciales para el resto de personas?

Los piercings y los tatuajes parecen estar mal vistos por la sociedad que nos rodea, pero yo no comparto esa misma opinión puesto que por el echo de que una persona lleve este tipo de complementos no significa que vaya a ser una mala persona, ni mucho menos. ¿Por qué no mirarlo de otra forma? ¿Por qué no podríamos pensar que son como teñirse el pelo, pintarse los labios o llevar los pantalones rotos, por ejemplo? Además,  ¿no pensáis que cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiere?

lunes, 26 de marzo de 2012

Debate sobre la violencia de género

Todos sabemos lo que es la violencia de género. Todos hemos escuchado alguna vez alguna trágica noticia sobre este tema. Hablar de ello me produce rabia. Me produce rabia porque no me puedo creer cómo es posible que esta idea de querer o intentar dominar al otro género mediante insultos, bofetadas, humillaciones… siga vigente en la cabeza de los maltratadores. Es ridículo.

Cuando hablamos de violencia de género la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de la mujer maltratada y el hombre agresivo y maltratador. El nombre de violencia de género abarca también la posibilidad de ver a un hombre maltratado, pero esto último ocurre con muy poca frecuencia y por ello asociamos la violencia de género con la violencia sobre las mujeres.

En muchas ocasiones nos tropezamos con la noticia de una mujer que ha sido maltratada por su pareja o por su ex pareja hasta morir. Cada poco tiempo se vuelve a abrir el marcador de mujeres muertas, que tristemente se han convertido en cifras. En nueve años contabilizados por distintas organizaciones, ha habido más de 800 víctimas de violencia machista (809 con las que llevamos en el 2012).

El otro día en la clase de Lengua Castellana y Literatura nos organizamos en tres grupos para debatir sobre este tema tan importante que es la violencia de género.

A los tres grupos se les repartió una misma hoja, la cual nos mostraba algunos aspectos o creencias sociales que desvirtúan la realidad. Esto nos servía de guía para analizar este problema social.

Uno de los puntos decía: “La violencia doméstica no es para tanto, son casos muy aislados. Lo que pasa es que salen en la prensa y eso hace que parezca que pasa mucho.”

Ante esto, mi grupo y yo opinamos todo lo contrario. La violencia de género sí es para tanto. La violencia de género, la violencia racista, cualquier tipo de violencia es para mucho. Es cierto que muchas veces oímos noticias sobre violencia machista pero ¿qué pasa?, ¿estamos hartos de oírlo? Porque yo no me canso, me encantaría no tener que escuchar esas atrocidades pero la realidad es otra. La realidad es que hay miles y miles de mujeres en el mundo que sufren estos abusos y si nosotros pensamos que esto “no es para tanto” es porque no queremos ver la realidad. No podemos darle la espalda a esta situación que vivimos.

También comentamos que los casos que aparecían en los medios de comunicación eran solo una pequeña parte de los casos que existían de maltrato. Hay muchas mujeres que por miedo a sus parejas se ocultan en el miedo y no son capaces de salir a defender sus derechos. También hay gente que dice que si la maltratada sigue con el maltratador es culpa suya, y yo no estoy de acuerdo con eso. Llega un momento que la mujer deja de ser racional, deja de pensar por sí misma, deja de confiar en si misma, está atascada, bloqueada.

Otro de los puntos decía: “la violencia doméstica es una pérdida momentánea del control.”

En mi opinión en ningún caso la pérdida de control debe justificar la violencia. Ante la violencia hay que decir bien alto y claro: TOLERACIA CERO.

El tercer y último punto señalaba: “Los hombres que agreden a sus parejas son violentos por naturaleza.”

Uno no nace violento sino que se hace, se aprende. Existen hombres que han tenido una mala infancia donde han sufrido maltratos por parte de su familia, estos hombres pueden o salir reforzados de esta situación y no reproducir en un futuro esta forma de actuar, o por el contrario adoptar esta actitud. También ocurre que sin ningún tipo de explicación (que no quiere decir justificación) hay hombres que maltratan a sus mujeres. Estas personas no son violentas por naturaleza, porque pueden ser perfectamente agradables con otras personas de su entorno, pero sin embargo ellos piensan que tienen mucho poder sobre su propia mujer porque viven con una idea de pareja donde el hombre tiene que llevar el control de la situación y dominar por encima de todo a su mujer.


Y nosotros, ¿qué podemos hacer?

Primero es muy importante creer que es posible un cambio de mentalidad, a pesar de que sea lento es posible.  Debemos comprometernos a luchar todos los días y en todos los contextos a huir de la violencia y enseñar que la no violencia es posible. No solo cuando se presente una situación violenta hay que actuar, sino que hay que prevenir ante cosas cotidianas como por ejemplo comentarios machistas, chistes, miradas, gestos, etc.

Sería bueno que los hombres también se sensibilizaran ante esta situación y fueran más activos, ya que esto nos abre un mundo nuevo para todos.

ADELANTE, OTRO MUNDO ES POSIBLE.




sábado, 3 de marzo de 2012

Ha llegado la hora de hablar de tí

Me apetece hablar un poco de ti, de ti y de nosotras.
Tú eres de estatura media, y aunque seas la mayor siempre te quejas de quedarte por debajo de mí. Tu piel es blanca como la nieve y tienes el pelo negro, largo y ligeramente ondulado. Tus ojos son marrones clarito (aunque tú no pares de decir que son “verde aceituna”). Esos ojos enormes que tienes lo dicen todo cuando te enfadas, pero también cuando sientes miedo, y también cuando lloras, pero sobre todo me gustan cuando sonríes.

Solemos compartir la ropa, usamos casi las mismas tallas, asique de vestimenta andas más o menos como yo. Te sueles mosquear cuando ves mi ordenado y colocado armario (ironía) con tu ropa arrugada y desmoronada, solemos discutir por esas estupideces o por quién de las dos no  ha cocinado ese día o fregado o limpiado… pero en el fondo muy fondo me gusta convivir contigo, no, es broma, ¡claro que me gusta! Me gusta cuando me llamas a gritos desde la otra punta de la casa para pedirme consejos sobre qué ponerte un día de fiesta, o no de fiesta, y madre mía lo pesada que puedes llegar a ser… 
También acuérdate de cómo me quedaba de pequeña embobada mirándote como  te peinabas y arreglabas… no tenía nada mejor que hacer que perseguirte jajaja. 
También me gustan los días o fines de semana que nos quedamos tú y yo solitas y nos ponemos a ver series como walking dead (sin comentarios) o a cotillear sobre cualquier cosa.
Me acuerdo muchas veces de los juegos tontos que nos inventábamos, como por ejemplo los de las preguntas chorra que teníamos que contestar: ¿tengo los ojos abiertos o cerrados?, o ¿la punta del boli se ve o no se ve?  Y cómo no, tu preferido: ¡el del beso! Tú te tumbabas y yo tenía que intentar darte un beso o morderte la nariz o cualquier brazo, dedo o moflete que pillara, en ese caso, yo ganaría, pero tú siempre me empujabas y me apretujabas la cara y no me dejabas, entonces casi siempre al final acabábamos mal y picadas entre nosotras jajajaja.

Una de las mejores rachas que recuerdo fue cuando fuimos a Tenerife, ¡sí!, ¡Tenerife oh lala! Cada vez que pienso en esas vacaciones me vienen muchísimos recuerdos juntas. Éramos pequeñas, pero yo no paraba de hacer el tonto, ¿te acuerdas de los vídeos? Yo imitando a Shakira, yo imitando a Luis Miguel… parece mentira todo el tiempo que ha pasado, madre mía, tu ya tienes 21 añazos… y yo… 16 dentro de nada más y nada menos que cuatro días. Soy una canija, lo sé, pero esta canija tiene que decirte que… te va a echar mucho de menos cuando te vayas. En junio te me vas, ¡rumbo BRAZILLLL! Que morro, que envidia.
Te vas seis meses, y a primera vista parece mucho tiempo fuera de esta casa… de esta familia… pero esos seis meses de gloria (porque sé que van a ser muy buenos) se van rápido, muy rápido, volado, asique… lo que hay que hacer es disfrutar.

Aunque ya paras más bien poco en casa (Entre la uni, el trabajo, las clases de baile, el centro dato…) , aunque solo pueda disfrutarte ahora los pequeños ratos de la cena y del desayuno… aún así, se me hará muy raro no verte por estos pasillos. Incluso creo que echaré de menos las broncas entre nosotras y las subiditas de tono ejem ejem.

Ahora hablando enserio, quiero pedirte perdón por lo que pasó el viernes por la mañana, es normal que las hermanas discutan, esas discusiones no las tengo en cuenta, pero lo que no me gusta es cuando van en serio…  quiero que sepas que he aprendido mucho, muchísimo de ti. Cuando te miro y veo todo lo que haces, como te vas superando más y más a ti misma me pongo a pensar y digo, joder, mi hermana es una máquina, ¿Cómo puede hacer tantas cosas a la vez, y en tan poco tiempo? Eres un  gran ejemplo. Pero no eres un gran ejemplo solo en cuanto al trabajo, eres una mujer fuerte y trabajadora, pero sobretodo eres un gran ejemplo como persona. Te parecerá mentira que diga que tienes un gran corazón, yo, que siempre te estoy diciendo que no miras por mí, y que solo miras por ti, pero en realidad no es verdad ni la mitad de las cosas que digo cuando estoy enfurruñada.
Y sé que me quieres, y que me valoras, y eso creo que es muy importante, sentirse querida por una hermana, porque muchas veces no se dicen esas cosas, pero con el día a día se demuestran, solo por el hecho de haber nacido de la misma madre y haber convivido toda nuestra vida juntas… creo que solo por eso ya debemos de querernos, ¿no?
Debes de saber que eres una de las personas que más tengo presente en mis peores días, y que gracias a ti he aprendido muchas cosas. Y por muchas cosas que nos pasen, se que vamos a estar siempre unidas. Te quiero María.



viernes, 2 de marzo de 2012

Escapémonos...

Si… vamos a escaparnos donde nadie nos encuentre. Donde las flores de la primavera sean  nuestra cuna y donde el cielo azul sea nuestro único techo… porque somos libres… somos libres como el viento, como el mar, como los pájaros…
Si nosotros queremos podemos construir nuestra propia fantasía y formar nuestro camino. Adéntrate conmigo a la locura, hagamos cosas sin sentido, seamos felices a nuestra manera. Somos conscientes de que somos más fuertes, podemos sobrevivir a toda esta gente furiosa y triste… podemos alegrarnos el día solo con vernos las caras, solo con verte la cara… pero ojalá pudiese.

Hace tiempo prometí escribirte una canción,
Como siempre, mal y tarde, la tienes aquí
Sabes bien, como soy, que no suelo mentir
Siempre que lo hice fue por verte sonreír

Llámame, te quiero escuchar
Ya lo ves, no siempre me va bien
Al cantar me duele el corazón
Y enloquezco cada noche
En cada actuación

Fui yo quien dijo no, y ahora en la misma mesa
Se me enfría el café mientras dices que te va bien
Tranquila, ya no volveré a llamar, no me volverás a ver
Esta vez me marcho para no volver

Y ahora cansado de mirar tu foto en la pared
Cansado de creer que todavía estás
He vuelto a recordar las tardes del café,
Las noches locas que siempre acaban bien
Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared
Por verte sonreír he vuelto yo a perder


lunes, 20 de febrero de 2012

Estación

Tengo sentado enfrente de mí a todo un personaje. Es un hombre mayor, de pelo blanco y largo, con perilla canosa y a la vez un poco anaranjada, sus ojos son azules intenso, de ese azul que recuerda al mar. Lleva unas gafas cuadradas, de pasta dura, enormes,  las cuales deja caer ligeramente por su nariz y está leyendo un libro de tapa dura y roja del cual no puedo visualizar el título con claridad. De vez en cuando le veo marcar con una pluma de tinta roja alguna nota en un trozo de papel roto que tiene a su lado izquierdo. Realmente está ocupando tres asientos: en el que está sentado, el de su izquierda donde hay un montón de maletas y bolsas amontonadas unas encima de otras las cuales culminan en una lata de cerveza aplastada, y el de enfrente suya, sobre el que tiene apoyado sus largas piernas...
Acaban de anunciar que el tren para en tres o cuatro ciudades antes de llegar a mi destino y estimo tardar unas dos horas y cincuenta minutos en llegar, asique yo aprovecho para quitarme de encima algunas tareas…

aquel tipo

Era un tipo robusto y vigoroso. Por la cabeza le asomaba una pelusa negra muy oscura. Tenía los ojos negro azabache igualitos al color de su piel, eran grandes y redondos cuales bolitas de billar. Unos pómulos salientes y unos labios gruesos tras los que asomaban unos relucientes dientes blancos agraciaban su cara, dándole un aspecto de niño pequeño que contrastaba con su figura. Una barbita fina de dos días le cubría el mentón. Vestía una camiseta amplia blanca de de manga corta que le tapaba los hombros, caídos en un gesto de vaguedad, y dejaba asomar unos brazos fuertes cuyas muñecas estaban adornadas con pulseras y abalorios. Sus manos además de grandes y rechonchas, eran rugosas. El tórax, bien trabajado y la espalda ancha le daban un aspecto peligroso. Los vaqueros rotos y gastados dejaban asomar la punta de unas zapatillas rojas y viejas. A menudo se le veía caminando solo por el parque de aquel barrio con los cascos puestos, las manos en los bolsillos y la mirada perdida en algún punto en la lejanía. Le gustaba la música, el baile, el arte callejero y el cine. Estudiaba el primer año de la carrera imagen y sonido en una universidad a las afueras de la ciudad. Representaba obras de teatro y daba clases de interpretación a niños de primaria. En su tiempo libre le justaba jugar. Muy dado a las apuestas solía arriesgar más de lo que realmente poseía. Y eso le llevaba a enfrentamientos de tarde en tarde. Fumaba tabaco rubio y, si bebía, tomaba wisky solo. Amaba la compañía de sus amigos por encima de todo. Ellos se dedicaban a decorar los muros de las autopistas y a escuchar a raperos de suburbios. Muchas veces se sumía en largos silencios en los que simplemente observaba a su alrededor sin abrir la boca. Cuando hablaba lo hacía seguro de sí mismo y midiendo sus palabras. Era considerado dentro de su pandilla como un buen compañero, él conseguía mejorar el estado de ánimo de las personas de su alrededor, transmitía buenas vibraciones, y eso se notaba.

lunes, 30 de enero de 2012

Calles que recuerdan

Fuera, cuando caía la noche la calle estaba fría, congelada, sin luz. El color grisáceo del cielo avisaba tormentas y las paredes se volvían oscuras. La ciudad estaba silenciosa, la calma invadía todas las calles y tan solo se escuchaba el sonido del viento que removía las hojas de los árboles. 

Como principal estaba ella, blanca como la nieve y bonita como ninguna.  Tenía la iluminación de la Luna en su cara por la noche, y el esplendor del sol por el día.

Ella, la que te acogía con ternura y te amurallaba de los peligros y el frío, de la que disfrutas cuando el sueño te invade. Cuando caía la noche la lluvia mojaba su fachada y a la mañana siguiente las gotitas que se encontraban en los huecos de las paredes caían al asfalto con lentitud. Se escuchaba al sol nacer y a los pajarillos cantar: se había hecho de día.

El Sol iluminaba el asfalto mojado y convertía este negro en plateado brillante. También el cielo se teñía de azul claro y algunas nubes lo acompañaban. El olor de la mañana invadía los cuerpos de la gente de la cuidad, cada uno con diferentes vidas y preocupaciones, pero les unía ese olor a hierva recién cortada que desprendían las grandes explanadas verdes.

La blancura se intensificaba con el sol y ahora su fachada brillaba con máximo esplendor. Sus habitantes habían gozado de un buen descanso y ahora salían de sus portales cristalinos con el pensamiento en otro nuevo día.

Las personas se reencontraban, se abrazaban y se besaban. Compartían sus ilusiones y sus tristezas, algunos se juntaban, otros, se alejaban. Otros simplemente no aparecían.

El sueño a algunos les había hecho olvidar, y a otros les había hecho recordar.  Las calles seguían como siempre, el tiempo pasaba sobre ellas.

 Volvía a caer la noche y los locos enamorados se escapaban de sus casas por las blancas ventanas, la sensación de libertad recorría sus cuerpos. Solo las calles conocen su historia.