lunes, 30 de enero de 2012

Calles que recuerdan

Fuera, cuando caía la noche la calle estaba fría, congelada, sin luz. El color grisáceo del cielo avisaba tormentas y las paredes se volvían oscuras. La ciudad estaba silenciosa, la calma invadía todas las calles y tan solo se escuchaba el sonido del viento que removía las hojas de los árboles. 

Como principal estaba ella, blanca como la nieve y bonita como ninguna.  Tenía la iluminación de la Luna en su cara por la noche, y el esplendor del sol por el día.

Ella, la que te acogía con ternura y te amurallaba de los peligros y el frío, de la que disfrutas cuando el sueño te invade. Cuando caía la noche la lluvia mojaba su fachada y a la mañana siguiente las gotitas que se encontraban en los huecos de las paredes caían al asfalto con lentitud. Se escuchaba al sol nacer y a los pajarillos cantar: se había hecho de día.

El Sol iluminaba el asfalto mojado y convertía este negro en plateado brillante. También el cielo se teñía de azul claro y algunas nubes lo acompañaban. El olor de la mañana invadía los cuerpos de la gente de la cuidad, cada uno con diferentes vidas y preocupaciones, pero les unía ese olor a hierva recién cortada que desprendían las grandes explanadas verdes.

La blancura se intensificaba con el sol y ahora su fachada brillaba con máximo esplendor. Sus habitantes habían gozado de un buen descanso y ahora salían de sus portales cristalinos con el pensamiento en otro nuevo día.

Las personas se reencontraban, se abrazaban y se besaban. Compartían sus ilusiones y sus tristezas, algunos se juntaban, otros, se alejaban. Otros simplemente no aparecían.

El sueño a algunos les había hecho olvidar, y a otros les había hecho recordar.  Las calles seguían como siempre, el tiempo pasaba sobre ellas.

 Volvía a caer la noche y los locos enamorados se escapaban de sus casas por las blancas ventanas, la sensación de libertad recorría sus cuerpos. Solo las calles conocen su historia.

miércoles, 25 de enero de 2012

Recorrido literario de Misericordia

Estas navidades los alumnos de 4º de la ESO hemos leído la novela de Misericordia, de Benito Pérez Galdós. Mientras tanto debíamos fijarnos bien en los lugares de Madrid que nombraba el autor en ella, que son claramente reconocibles ya que hablamos de una novela realista en la cual el autor describe con mucha nitidez y claridad la realidad tal y como es.

El pasado Lunes 23 de enero yo y mi clase, 4ºA, hicimos el recorrido literario de dicha novela con el profesor de Lengua y Literatura, Juan Antonio.

Este recorrido consistía en visitar algunos de los lugares más importantes y estratégicos que habían aparecido durante la lectura, observar cómo Galdós se había inspirado en las calles de Madrid y ver cómo efectivamente las había descrito de manera tan exacta a cómo son en la realidad.

Pudimos visitar algunas de las calles y lugares que aparecen, pero otras muchas no pudimos debido a la distancia a la que se encontraban.

A continuación, mostraré fotos de aquellos lugares que describió Galdós hace más de un siglo y que hemos tenido la oportunidad de visitar.




           1. Parroquia de San Sebastián, en la calle Atocha.


     La novela comienza describiéndola. En ella los mendigos pedían limosna y era el sitio 
     de reunión para muchos de ellos. Todas las puertas que la componían estaban ocupadas
     por ellos.




También observamos la cantidad de personas importantes o al menos conocidas que se habían casado, bautizado o habían muerto en esta parroquia.

            
2. Calle de la Cabeza.
En esta calle es donde vivía Obdulia, hija de doña Paca.




3.Calle del Olmo
Aquí se encontraba el primer domicilio de la familia Zapata.







 4.Calle de San Carlos, donde vivían el matrimonio de Antonio Zapata y Juliana.





5.                 5. Plaza de Tirso de Molina.
En la novela esta plaza aparece con el nombre de Plaza del Progreso. En ella encontramos la estatua de Tirso de Molina.



En esta plaza es donde tenían los encuentros Benina, la protagonista de la novela y el ciego Almudena.
6.                
      
                         6. Calle del duque de Alba  
Lugar donde Almudena pedía cuando no estaba en la iglesia de San Sebastián.







7.Calle de San Millán.


Esta calle es otro de los sitios clave donde la pobre Nina pedía limosna ya desesperada.
8.                 Calle de la Encomienda.
Aquí se encontraba el café donde Almudena y Nina hablaban de lo ricas que se iban a hacer con los conjuros tan extraños que el ciego Almudena contaba a Nina.



8. Calle de la Encomienda.

Aquí se encontraba el café donde Almudena y Nina hablaban de lo ricas que se iban a hacer con los conjuros tan extraños que el ciego Almudena contaba a Nina.



9. Calle de la Ruda

Lugar donde Nina iba a comprar fiado para su señora.


10. Calle del mediodía grande y calle del mediodía chica.




Aquí vivía Frasquito Ponce.

11. Iglesia de San Andrés

Ésta parroquia es donde trabajaba el auténtico Don Romualdo. También en esta iglesia acabaron pidiendo Almudena y Nina.


12. Calle de San Justo.

Lugar donde Nina es detenida por los guardias por haber estado pidiendo en las calles.


13. Restaurante Casa Botín, en la Calle Cava Baja (Cuchilleros)

Casa de comidas donde la familia Zapata, al recibir la herencia pide sus alimentos.



14. Calle Imperial.


En esta calle se encontraba el domicilio de Doña Paca y Nina, la gran protagonista de la novela.

Para terminar, decir que la salida al centro de Madrid ha sido desde mi punto de vista diferente y divertida. Me ha resultado muy interesante conocer  físicamente aquellos lugares que Galdós describe en su novela. Lo más curioso es que pasaba por esos lugares pensando que efectivamente Nina había pisado esas calles, y es que, todo parece real y no una simple novela. 

domingo, 22 de enero de 2012

Domingo

He descubierto un nuevo hobbie, una nueva actividad con la que me divierto y entretengo… y si, sonará muy extraño… pero me encanta cocinar. Me encanta hacer un bizcochete de domingo, pochar unas verduritas...hasta  disfruto haciéndome un huevo o un té con leche calentito.

Últimamente me toca ayudar mucho en la cocina. Vivo en una familia a la que le encanta probar nuevas recetas y los dos, tanto mi padre como mi madre, disfrutan experimentando en nuestra pequeñita cocina. 
Les gusta comer bien y de todo y piensan que la hora de desayunar, comer y cenar son unos de los mejores momentos del día.
Para desayunar nunca faltan unas buenas tostadas con aceite, tomate y sal y por supuesto el zumito de naranja natural jajaja, luego comer y cenar, como es normal, varía de una semana a otra.

Yo pienso lo mismo, lo de que la hora de comer es un buen momento del día, porque cuando nos sentamos a cenar tranquilamente es para dejar todo lo que estamos haciendo cada uno en esos momentos y relajarnos. Después nos quedamos un rato viendo la televisión en los sofás y después, pa' la cama.

En mi caso, en estas fechas, la hora de cenar significa levantarme de esta silla y de esta mesa y dejar de estudiar, y por eso es un momento esperado. Los domingos normalmente los dedico a estudiar, y efectivamente hoy no es un día menos. Hoy acabo de dejarlo, acabo de dejar historia y las constituciones, naciones, conquistas e imperios aparcados por un momento para escribir esto. 

Bueno, también es verdad que no tenemos un horario fijo aplicado a todos los días para comer  aunque  normalmente lo hacemos un poquito tarde: comemos sobre las tres y cenamos sobre las 10 de la noche.

Ahora mismo mi padre me está diciendo que me haga la cena, que ellos se van fuera y voy a ver que me hago para hoy, asique, os dejo, que os aproveche también a vosotros jijiji

BURUNDANGA

Éste año los reyes han decidido regalar algo diferente, y como muestra uno de los regalos que me encontré debajo del árbol eran entradas para ver la obra de teatro Burundanga!
El pasado viernes 13 de este mes fuimos a verla, es una comedia de Jordi Galcerán. Está en el Teatro Maravillas, en la Calle de Manuela Malasaña.

En ella participan dos actrices y tres actores: Mar Abascal (Silvia), César Camino (Gorka), Marta Poveda (Berta), Antonio Hortelano (Manel) y Eloy Arenas (Jaime).

Una de las chicas quiere saberlo todo a cerca de su novio y no se atreve a preguntarle directamente las dudas que ella tiene. Su mejor amiga le propone una dosis “del suero de la verdad” : burundanga. ¿La quiere? ¿Es quién aparenta ser? ¿Es fiel? ¿Le oculta secretos? ¿Y si no es lo que parece…?

Me ha parecido una comedia divertidísima, sencilla, fresca, con pocos actores pero muy entretenida. Estuve todo la obra riéndome y consiguió sorprenderme. ¡Recomendable! 

Burundanga: El final de una banda… ¿te imaginas cuál?

Burundanga

sábado, 7 de enero de 2012

otro año que se despide

Cuando me propusieron irme un año a vivir al extranjero no me lo podía creer. 
Recuerdo que me lo dijeron en las vacaciones del verano de 2010, en Asturias.
Unos amigos de mis padres, Cora y Luismi, y Ana, su hija, también amiga mía desde que somos pequeñinas, se fueron de vacaciones por el norte y nos hicieron una visitilla a nosotros. Ellos viven en París desde hace cinco años porque a Luismi le hicieron corresponsal de Radio Nacional, pero ellos son españoles y hablan español, claro. Estábamos cenando en la Sidrería "Xagarda" cuando Cora, de repente me dijo que no estaría mal que me fuera con ellos un añito a vivir a París, de experiencia, de locura. Me quedé perpleja porque a mí ni se me había pasado por la cabeza. 
Automáticamente miré a mis padres y ellos me sonrieron. Me dijeron que ésta era una oportunidad de las que no hay que dejar escapar, pero que yo tenía que estar segura y que tenía tiempo para pensármelo.
Todo fue muy rápido y yo no entendía nada porque me lo dijeron con tanta tranquilidad que parecía un chiste.
Llegué a casa con Ana y ella me volvió a sacar el tema… y después de meditarlo durante un mes dije que me iría con ellos.
Tenía la suerte de que iba con gente que manejaba y controlaba los hilos y el idioma (muy importante) de allí y no iba sola. Recuerdo que salimos de Oviedo el día 1 yo, Ana, Cora y Luismi en coche rumbo París, y madre mía menudo viajecito… trece o catorce horas de viaje… y el maletero estaba hasta arriba. Nosotras, Ana y yo, íbamos en la parte de atrás del coche cubiertas de toallas de playa porque no cabían en el maletero… pero pese a las muchas horas que duró… ¡fue muy entretenido! Cuando por fin llegamos a nuestro destino comenzamos a descargar el coche y cubrimos todo el portal de bolsas, maletas, neceseres, cosillas sueltas que no cabían en ningún lado… hasta le hicimos una foto porque aquello era un cuadro, claro, no eran unas vacaciones… ¡íbamos a quedarnos por mucho tiempo! Menos mal que a esa horas de la noche la portera ya estaba más que dormida porque si no, ahora, conociéndola algún pollo nos habría montado.
Yo ya conocía la casa porque en los cinco años que llevaban allí en algunas vacaciones habíamos ido de visita. Entonces al subir por las escaleras y llegar a la casa me sentí bien, porque ya conocía aquello. Vivía en la calle Raymond Poincaré, estaba cerquísima de trocadero y del Arco del triunfo la casa era increíble y la zona preciosa…


Los nervios no me quitaron el sueño aquella noche, ya que estaba muerta del pedazo de viaje que nos habíamos pegado en coche.
Nos levantamos a la mañana siguiente y me pareció que los tres estaban muy atentos de mi estado y de cómo me encontraría, yo creo que estaba un poco en estado de shock y recuerdo que quedaban dos días para que comenzara el curso y mis padres se cogieron un vuelo en avión para llevarme más cosas de aquí como por ejemplo mis sábanas, objetos de mi casa y fotos suyas para sentirme más como en casa. Ellos se fueron al día siguiente y recuerdo que esos dos días se me hicieron tan largos como un mes. A mí solo me apetecía hablar con las amigas de aquí de como me sentía porque los primeros días no paraba de llorar como una enana jajaja. Estuve paseando con Ana. Aún hacía calorcito y era agradable. Estuvimos rondando por varios rinconcitos de París que para ella son sus preferidos  y también nos quedábamos en casa tranquilas donde ella me entretenía y repetía una y otra vez lo bonito que iba a ser el año que venía… y cuánta razón tenía….



Llegó el día  4, el día que teníamos que ir al instituto (digo teníamos en plural porque Ana venía conmigo al mismo curso y al mismo instituto) y yo estaba muy nerviosa, tanto, tanto que en mi cabeza estaba presente el arrepentimiento de haber ido a Francia.
Cuando llegamos al instituto entramos en nuestra clase y todos nos miraron, como no, llegábamos tarde.
Yo no conocía a nadie claro, Ana sí ya que alguna gente del año pasado seguía en el liceo, otra ya se había ido porque allí hay gente que se queda para un año o dos y luego se va y así a cada sitio que va.
La profesora que estaba en la pizarra era la que iba a ser mi tutora: Remedios. Ella era española y de Madrid, la mayoría de los profesores lo eran, no me preguntes por qué.
Nos sentamos, separadas, y me tocó con una chica que se llama Lucía. Ella se sentó con “Guti” una chica a la que ya conocía desde que llegó.
Tuvimos que presentarnos uno a uno y decir de donde éramos, dónde habíamos vivido, porque estábamos aquí y contar un poquito nuestra situación. Me sorprendió mucho porque ¡la clase estaba llena de gente de todos los lugares! Había gente de México, Argentina, España (Pamplona, Segovia, Madrid, Andalucía, Salamanca…), California, África….
La verdad eso me encantó. 
El primer mes fue difícil y echaba mucho de menos a mi familia pero fueron pasando las semanas y empecé a cogerle muchísimo cariño a todo aquello.
Llego Octubre y conocí a Kevin. Kevin y yo estábamos viviendo casi lo mismo. La diferencia que él estaba allí con su madre y su padre estaba en España. 
¿Qué os voy a contar de él? Que le conocí en Octubre allí y aún sigo disfrutando de él cuando podemos vernos y cuando no, también. Él nació allí y estuvo viviendo hasta los 8 años, luego se fue a Málaga hasta el curso pasado que volvió a Francia. Ahora sigue allí, hasta dentro de dos años que volverá, según él dice... 


Conocí a gente increíble, gente que ya no está conmigo pero que recuerdo muchas veces. Salir a tomar una crepe unos pocos al barrio latino era mejor que cualquier fiesta, nos lo pasábamos muy bien. Son gente que conoces y que nunca vas a olvidar, por las experiencias que habéis vivido juntos y por lo sorprendente que es conocer a tanta variedad de personalidades, son cosas que les hacen únicos a cada uno de ellos.


Los meses transcurrían rapidísimo y cada mes y medio venía a Madrid unos quince días. Las
primeras vacaciones fueron en Octubre, y vine encantada, en Diciembre fueron otras y también estaba encantada, pero en febrero hubo otras en abril otras… y entonces comenzaba a sentir que tenia el corazón dividido, me apetecía venir a Madrid, pero también quería quedarme..., porque ya no veía tan lejos el final del curso, ya sabía que eso se acabaría y ¡quería aprovecharlo!
Aún así, mis padres querían verme todo lo posible así que yo venía cada mes y medio.

Solo decir que recomiendo a todo el mundo una experiencia como ésta, tanto de irte fuera del País a estudiar,tanto como a trabajar dentro de unos añitos...a lo que sea, ¡el caso es salir! 
Al principio es complicado pero enseguida uno se acostumbra y cuando vuelve a su casa llega lleno de sensaciones y experiencias nuevas... ¡y eso siempre es positivo! 
No tengáis miedo de dejar a la gente de aquí, a los amigos y la familia se les echa mucho de menos pero un año pasa muy rápido y hay que aprovechar cada oportunidad.


Y bueno...también recomiendo que visiten París si no lo han visitado ya... tiene rincones preciosos y la cuidad en sí es maravillosa.