No me puedo creer que ya haya acabado.
El tiempo pasa más deprisa de lo que pensaba, y eso que creía que un año era mucho tiempo… sin embargo, ahora lo pienso y parece que fue ayer cuando hacía las maletas para marcharme.
Todo aquí era diferente antes de marchar, o mejor dicho, yo lo veía todo de otra forma. Al parecer, luego vuelves y te das cuenta de tantas cosas…
Ya estoy en Madrid. Ya ha pasado todo, y no consigo asumirlo ni acostumbrarme de nuevo a esta rutina. Me llena de melancolía el recuerdo, cada vez que pienso en cómo transcurrían allí mis días, con calma…
Al principio me parecía todo horrible. Tenía muchísimo miedo. No conocía esa ciudad, y mucho menos el idioma, a la gente del instituto tampoco y me encontraba lejos de mi familia. Pero por suerte la tenía a ella, a Ana, con la que pasé todos mis días y todas mis noches. Ella fue la que me abrió las puertas al principio. Ella había pasado por lo mismo hacía cuatro años atrás, y sabía cómo hacerlo para que me sintiese tranquila. A medida que transcurrían los días, yo iba asumiendo dónde estaba y aprendiendo, hasta que sin darme cuenta me sentía completamente ubicada.
Antes de irme tenía en la cabeza que los primeros días serían duros, pero, nunca me había planteado que también sería duro el volver. Se supone que vuelves a tu casa de siempre tu ciudad de siempre, tus amigos, tu familia… se supone que ya lo conoces todo y lo dominas y no tienes nada nuevo que aprender, pero las cosas no son así. Todo está del revés. Vuelvo aquí y lo único que siento que no he perdido es a mi familia. Estoy que no me encuentro ni a mí misma, ni sé quién soy. Me gustaría encontrar mi lugar, y lo he intentado, pero tampoco nadie da su brazo a torcer.
El pensamiento se convierte en un ciclo ambicioso del que no puedo salir, porque no hay solución, la única solución es conformarme. Y eso es lo que estoy haciendo. Aún así, todo va mejor que en Julio, Agosto, y Septiembre. El tiempo ha pasado, y las ideas se van aclarando en mi cabeza. Ahora quiero disfrutar aquí también, y llevarme de vez en cuando pequeñas alegrías, largándome un fin de semana o recibiendo muy esperadas visitas.








Para que luego digan de los franceses...
ResponderEliminarEs normal que ahora te sientas desubicada, le ha ocurrido a todo el mundo que ha vivido una temporada en el extranjero. Tengo amigos que han vivido en Londres o en Berlín o en Roma, y que al volver se han sentido fuera de lugar. Pero eso pasará muy brevemente y te darás cuenta de que Madrid es maravillosa y es tu ciudad.
Y encima ahora tienes un bagaje que muchos no tenemos: haber vivido en otra ciudad tan joven, con todo lo que costó pero lo que aprendiste de ello, y haber hecho amigos que ya sabes que jamás perderás. Ahora tienes dos hogares: el auténtico, el de aquí, y el refugio, el de allí. Qué suerte tienes.
Muy bien el blog, sigue así, me encanta cómo te expresas.