miércoles, 30 de noviembre de 2011

Asturias, paraíso natural

Desde hace cinco años disfruto de un entorno natural privilegiado. El verde de las montañas se confunde con el color del mar, los helechos llegan hasta el borde de las playas y la arena fina se extiende dejándose lamer lentamente por las olas. Éste lugar también es muy lluvioso y cuando el mar pretende demostrar todo su poder trepa por los acantilados llegando hasta los prados y en algunos lugares perfora la tierra formando bufones por los que echa su aliento. Si fuese de noche, parecería que los monstruos míticos de las profundidades marinas están intentando salir y por ello, rugen.
Éste lugar está en Asturias, en la zona oriental, en el concejo de Llanes.
Los seres míticos no son extraños en este lugar, de hecho hace un par de años hice una senda que se llama "El camino encantado" en el valle de Ardisana, donde cada pocos kilómetros te vas encontrando con reproducciones en madera del tamaño de una persona de los personajes de la mitología asturiana.
Algo que no hay que dejar de hacer es un paseo tranquilo por el casco viejo de Llanes y por el "Paseo de San Pedro" al borde del mar.
El casco viejo, además de conservar muchos edificios medievales, reúne muchos lugares en los que se puede disfrutar de una sidrina asturiana y sobre todo de unas "andrinas" (nécoras) y de unos percebes (¡buenísssssimos!)
El paseo al borde del mar es un acantilado con un pasillo lleno de césped de varios kilómetros de largo. Debajo y a un lado, el mar, al otro lado, la villa, y al fondo, las montañas.
Los veranos en este sitio estás llenos de celebraciones, conciertos, talleres y actividades. Cada pueblo celebra desde el mes de julio sus fiestas de manera que no hay fin de semana en que no haya alguna. Éstas fiestas tienen un sabor y color especiales, la gente participa activamente en ellas, te acogen y además en ellas te muestran sus tradiciones: su ropa, sus oficios tradicionales, su música, sus bailes, instrumentos...

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